Cómo Adolph Ochs salvó al New York Times del sensacionalismo

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Adolph Simon Ochs no se limitó a comprar un periódico. Rescató a uno del borde de la obsolescencia y lo obligó a crecer. Nacido en Cincinnati en 1858 de inmigrantes judíos, Ochs conoció la rutina desde temprano. Entregó periódicos cuando era niño en Knoxville, Tennessee. En 1872, era un demonio impresor. Pasó al Louisville Courier-Journal como compositor.

No le interesaban las tonterías. Despreciaba lo que hoy llamamos periodismo amarillo. Eso significa sensacionalismo. Quería confianza. Quería hechos.

En 1878, con sólo 20 años, pidió prestado 250 dólares. Compró una participación mayoritaria en el Chattanooga Times. Estaba casi muerto. Lo convirtió en una potencia sureña. También ayudó a fundar Southern Associated Press. Lo presidió de 1891 a 1894. Permaneció como director de AP hasta su muerte en 1935.

Entonces vino el gran salto.

La adquisición de The New York Times en 1896

El 18 de agosto de 1896, Ochs compró The New York Times. Pidió prestados 75.000 dólares para el trato. El periódico estaba financieramente tambaleante. Los competidores vendían historias baratas y llamativas. Ochs se negó a jugar ese juego. Adoptó un eslogan simple y atrevido: “Todas las noticias aptas para imprimir”. Lo utilizó por primera vez el 25 de octubre de 1896.

La promesa fue estricta. Si no era apto para imprimir, no entraba. Esto no era lenguaje de marketing. Fue una limitación operativa. Rechazó anuncios que consideraba deshonestos. Rechazó anuncios que consideraba de mal gusto. El capital era escaso. No tenía margen de error.

Las ventas cayeron. Los gastos se dispararon en 1898. El periódico estaba sangrando dinero. Ochs hizo un movimiento contrario a la intuición. Bajó el precio de tres centavos a un centavo. ¿Por qué? Porque sabía que los lectores estaban cansados ​​de que los periódicos les mintieran. El New York World y el Journal eran populares. Pero eran baratos. Eran superficiales. Ochs demostró que el periodismo de calidad podía competir en precio. Si se eliminara el escándalo y se mantuviera la sustancia, la gente pagaría un centavo por la verdad.

En 1900, la estrategia funcionó. Compró la participación mayoritaria directamente.

Innovaciones que definieron el periodismo moderno

Ochs no se limitó a la política editorial. Cambió la forma en que se veían y se sentían las noticias. Presentó un suplemento de reseña de libros. Esta no era sólo una columna. Era una sección dedicada a la literatura. Trataba la lectura como cultura, no sólo como información.

También implementó la impresión por huecograbado. Esto permitió la reproducción de imágenes de alta calidad en los periódicos. Antes de esto, las fotografías en papel eran granuladas o se omitían por completo. Ochs hizo de las imágenes un elemento central de la narración.

La precisión se convirtió en una característica del producto. En 1913, lanzó The New York Times Index. Era el único índice completo de los periódicos estadounidenses. Esto hizo que el material de fuente primaria fuera accesible al público. Podría encontrar exactamente qué se informó, cuándo y dónde. Convirtió un diario en un archivo histórico.

Ochs murió en Chattanooga en 1935. Pero el ADN de su enfoque permanece. El paso del sensacionalismo a la sustancia no fue sólo una decisión comercial. Fue una corrección cultural. Obligó a la industria a preguntar

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