Suena a física de secundaria, pero es la razón por la que la impresora de su oficina realmente funciona. Las impresoras láser dependen de la electricidad estática, la misma fuerza que hace que los calcetines desaparezcan en la secadora o que te produce una descarga eléctrica cuando tocas el pomo de una puerta después de arrastrar los pies por la alfombra. Esta carga se acumula en objetos aislados. Las cargas opuestas se atraen y por eso se adhieren.
Piense en ello como un pegamento temporal para papel.
La magia ocurre en el fotorreceptor. Suele ser un tambor o cilindro giratorio dentro de la máquina. Está recubierto de un material especial que es fotoconductor. Eso significa que conduce electricidad cuando le llega la luz. En la oscuridad mantiene la carga. Cuando la luz incide sobre él, esa carga desaparece.
Este conjunto de tambor es el corazón del proceso de impresión. Utiliza electricidad estática para atraer el tóner al papel. Sin él, sólo tendrías un pisapapeles muy caro.




















