Una mujer de Tennessee, Angela Lipps, pasó más de cinco meses en prisión después de ser vinculada falsamente a un caso de fraude bancario en Dakota del Norte mediante tecnología de reconocimiento facial. El incidente pone de relieve las crecientes preocupaciones sobre la precisión y la supervisión de la inteligencia artificial (IA) en las fuerzas del orden.
El caso: identidad equivocada
Lipps fue arrestada en su estado natal y transportada a Dakota del Norte, un lugar que nunca había visitado, basándose únicamente en una coincidencia impulsada por la IA. Según Lipps, no estaba preparada para el clima frío en Fargo cuando fue liberada en Nochebuena después de que se retiraron los cargos.
“Tenía puesta mi ropa de verano, sin abrigo; hacía mucho frío afuera, nieve en el suelo; tenía miedo, quería salir, pero no sabía qué iba a hacer, cómo iba a llegar a casa”, dijo Lipps en una entrevista con WDAY, una estación de televisión de Fargo.
La policía reconoce errores, pero no se disculpa
El jefe de policía de Fargo, David Zibolski, admitió haber cometido “errores” en el manejo del caso y afirmó que desde entonces el departamento revisó su política de inteligencia artificial. Sin embargo, se negó a disculparse directamente con Lipps, a pesar de sus planes de presentar una demanda.
“Estamos felices de reconocer cuando cometemos errores, y en este caso hemos cometido algunos, seguro”, dijo Zibolski en una conferencia de prensa. “Ciertamente nos disculpamos por cualquier efecto adverso que esto haya tenido en la confianza de la comunidad”.
El problema: la IA como única prueba
El abogado de Lipps, Jay Greenwood, calificó el caso como “una advertencia” sobre la dependencia de la inteligencia artificial y el reconocimiento facial sin la verificación adecuada. Las autoridades de Dakota del Norte no llevaron a cabo medidas de investigación adicionales, como entrevistas con Lipps o sus asociados, para confirmar la coincidencia generada por la IA.
“Se basaron en la tecnología de reconocimiento facial, pero no hicieron ningún otro esfuerzo para corroborar esa identificación”, afirmó Greenwood en un correo electrónico.
Este caso plantea serias dudas sobre el debido proceso y la posibilidad de que se produzcan errores judiciales cuando la IA se utiliza como prueba principal en las investigaciones penales.
El incidente subraya la necesidad de una supervisión sólida, una revisión humana y una verificación independiente antes de que las fuerzas del orden actúen sobre pistas generadas por IA.
El encarcelamiento injusto de Angela Lipps sirve como claro recordatorio de que las aplicaciones de IA no controladas pueden tener consecuencias devastadoras para las personas y erosionar la confianza pública en el sistema de justicia.





















