Europa está preparada para revertir protecciones clave bajo su histórico Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), una medida impulsada por la creciente competencia global en inteligencia artificial. La Comisión Europea propuso recientemente una “estrategia de simplificación digital” que debilitaría las salvaguardas de la privacidad, incluida la flexibilización de los requisitos de consentimiento de las cookies y el retraso de regulaciones más estrictas sobre la IA. Esto marca un cambio significativo en la posición de larga data de la UE como líder en privacidad de datos.
El contexto: el RGPD y el auge de la IA
El RGPD, implementado en 2018, otorgó a los ciudadanos europeos un control sin precedentes sobre sus datos personales, estableciendo un estándar global para la legislación de privacidad. Sin embargo, el rápido avance de la IA ha creado presión para flexibilizar estas reglas. El problema central no es sólo que las empresas tecnológicas quieran un acceso más fácil a los datos, sino que Europa se queda atrás de Estados Unidos y China en la carrera de la IA.
Estados Unidos, por ejemplo, ha presionado abiertamente por la desregulación para fomentar el desarrollo de la IA, y la Casa Blanca ha presentado un Plan de Acción nacional sobre IA que pide explícitamente reducir la “regulación onerosa”. Esto refleja una tendencia más amplia: los gobiernos ahora ven la IA como una prioridad estratégica, incluso si eso significa comprometer la privacidad.
¿Qué está cambiando?
Los cambios propuestos se enmarcan como “armonización” y “simplificación”, pero los críticos argumentan que representan un debilitamiento sustancial de los derechos digitales. Los ajustes clave incluyen:
- Consentimiento de cookies simplificado: Facilita que los sitios web recopilen datos de los usuarios sin un consentimiento explícito y granular.
- Regulación retrasada de la IA: Posponer la implementación de reglas más estrictas que regulen los sistemas de IA.
- Acceso más flexible a los datos: Facilitar un acceso más amplio a los datos personales para la capacitación y el desarrollo de la IA.
Según la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, se trata simplemente de “enmiendas específicas” para reflejar la evolución tecnológica, destinadas a fomentar el progreso de la IA.
La reacción
Los defensores de la privacidad están haciendo sonar la alarma. Max Schrems, conocido por desafiar exitosamente a Meta por violaciones de privacidad, llama a esto “el mayor ataque a los derechos digitales europeos en años”. Sostiene que la afirmación de la Comisión de mantener “los más altos estándares” es falsa.
Otros críticos, como Johnny Ryan, del Consejo Irlandés para las Libertades Civiles, temen que los cambios solidifiquen el dominio de los gigantes tecnológicos estadounidenses y chinos, al tiempo que obstaculizan a las nuevas empresas y las pequeñas empresas europeas. El problema central, sugiere Ryan, no es un exceso de reglas, sino la falta de aplicación de las que ya están vigentes.
El panorama más amplio
La retirada de la UE en materia de privacidad subraya una tensión creciente: el deseo de fomentar la innovación en IA versus el imperativo de proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos. Las reformas propuestas parecen diseñadas principalmente para eliminar los obstáculos para las empresas de inteligencia artificial que buscan acceso a datos personales.
“La inteligencia artificial puede ser una de las tecnologías más impactantes y peligrosas para nuestra democracia y sociedad”, afirma Schrems, “sin embargo, la narrativa de una ‘carrera de IA’ ha llevado a los políticos a tirar las protecciones por la ventana”.
La medida plantea preguntas críticas sobre la estrategia a largo plazo de Europa: ¿sacrificar la privacidad acelerará el desarrollo de la IA o simplemente garantizará que Europa siga siendo un seguidor en un campo dominado por otros? El resultado dependerá de si la UE puede hacer cumplir las protecciones restantes y al mismo tiempo fomentar la innovación, un desafío con el que históricamente ha luchado.
Los cambios propuestos señalan una clara priorización del desarrollo de la IA sobre la estricta aplicación de la privacidad, lo que podría remodelar el panorama digital en los años venideros.





















