La principal autoridad islámica de Egipto, Dar al-Ifta al-Misriyyah, ha emitido un decreto religioso formal (fatwa ) que prohíbe el uso de inteligencia artificial –incluidas herramientas como ChatGPT– para interpretar el Corán. El fallo, publicado el mes pasado, refleja profundas preocupaciones sobre la precisión, la autoridad teológica y la posibilidad de tergiversación.
Por qué esto es importante
Esta decisión no se trata sólo de tecnología; se trata de quién controla la interpretación religiosa. En el Islam, el tafsir (exégesis coránica) es un campo altamente especializado que requiere un conocimiento profundo del árabe, la ley islámica y el contexto histórico. La fatwa afirma que la IA carece de la comprensión necesaria para proporcionar interpretaciones confiables, lo que aumenta el riesgo de orientación inexacta o engañosa.
La medida pone de relieve una tensión más amplia: si bien muchas instituciones islámicas están adoptando herramientas digitales para su divulgación, están trazando una línea firme con la autoridad religiosa impulsada por la IA. Esto se debe en parte a que los modelos de IA a menudo carecen de los mecanismos de verificación y supervisión académica en los que se basa el tafsir tradicional.
Puntos clave del fallo
La fatwa establece explícitamente que es inadmisible confiar únicamente en interpretaciones generadas por la IA. Las preocupaciones de Dar al-Ifta son multifacéticas:
- Falta de comprensión: los modelos de IA no entienden verdaderamente el Corán; procesan el texto estadísticamente, generando potencialmente errores.
- Defectos metodológicos: La IA carece de metodologías académicas establecidas para verificar las interpretaciones.
- Fuentes no verificadas: La IA extrae información de innumerables fuentes, algunas de las cuales pueden ser inexactas o no calificadas.
- Preservar la autenticidad: La prohibición busca proteger el Corán de conjeturas y atribuciones erróneas.
Fundado en 1895, Dar al-Ifta al-Misriyyah es el principal instituto de investigación jurídica islámica de Egipto y sus fallos tienen un peso significativo. El decreto enfatiza que los musulmanes deben consultar obras tafsir establecidas, académicos calificados e instituciones religiosas creíbles en lugar de sistemas de inteligencia artificial.
Alcance digital frente a autoridad de IA
A pesar de esta prohibición, la propia Dar al-Ifta ha adoptado la comunicación digital. En 2022, la institución lanzó FatwaPro, una aplicación móvil que atiende miles de consultas religiosas en todo el mundo, particularmente en inglés y francés. De manera similar, Arabia Saudita ha desplegado robots impulsados por inteligencia artificial como el Robot Manara en La Meca para responder preguntas religiosas en varios idiomas.
La diferencia es clara: estas herramientas facilitan el acceso a los académicos humanos, en lugar de reemplazarlos. La fatwa no rechaza la tecnología en su totalidad; rechaza la IA como fuente independiente de interpretación religiosa.
El fallo refuerza la idea de que la autoridad religiosa debe permanecer arraigada en la erudición humana, no en sistemas automatizados.
Es probable que esta decisión influya en las instituciones islámicas a nivel mundial, sentando un precedente sobre cómo navegar en la intersección de la IA y la fe. Si bien la divulgación digital es bienvenida, el núcleo de la interpretación religiosa seguirá en manos de expertos calificados.
