Grammarly demandado por uso no autorizado de identidades “deepfake” de escritores

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Grammarly, la popular herramienta de asistencia a la redacción, se enfrenta a una demanda colectiva tras atribuir falsamente sugerencias de edición a escritores destacados sin su consentimiento. La demanda, presentada en el Tribunal de Distrito de EE. UU., alega que Superhuman, la empresa matriz de Grammarly, violó los derechos de publicidad al crear personajes de editores “deepfake”, incluidos los de la periodista Julia Angwin (la demandante principal), el autor Stephen King y el fallecido Bell Hooks.

Cómo funcionó el sistema

El servicio pago de Grammarly permitía a los usuarios recibir consejos de edición supuestamente de figuras conocidas. Por ejemplo, un usuario podría ver una sugerencia atribuida a “Julia Angwin” recomendando técnicas de escritura específicas. La demanda señala que estas sugerencias fueron generadas por IA, no por los autores reales, y se utilizaron para mejorar la credibilidad de la herramienta. La empresa no pidió permiso a ninguna de las personas cuyas identidades se revelaron de esta manera.

Por qué esto es importante

El caso gira en torno a leyes centenarias sobre el derecho de publicidad, que protegen el nombre y la imagen de un individuo de la explotación comercial sin consentimiento. Al menos 25 estados tienen leyes de este tipo. La demanda argumenta que Superhuman se benefició al dar a entender falsamente el respaldo de voces respetadas, engañando a los clientes haciéndoles creer que estaban recibiendo información directa de esas figuras.

Este incidente pone de relieve cómo las plataformas impulsadas por la IA pueden desdibujar la línea entre la experiencia genuina y la atribución sintética. También subraya una brecha crítica en los marcos legales: si bien la IA plantea nuevos desafíos, las leyes existentes aún pueden abordar el uso comercial no autorizado de la identidad personal. Los demandantes no piden nueva legislación: están aprovechando derechos establecidos para responsabilizar a la empresa.

El resultado final

La demanda sirve como precedente legal para el robo de identidad relacionado con la IA. Demuestra que incluso sin regulaciones novedosas específicas de la IA, las leyes actuales pueden aplicarse para proteger a las personas del uso indebido de su personalidad pública por parte de las empresas. Es probable que el caso establezca estándares sobre cómo las empresas de tecnología obtienen el consentimiento y divulgan contenido generado por IA en el futuro.